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Peligrosidad sísmica en la Región de Murcia

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Lo más probable es que esta misma noche, el suelo que pisa haya temblado. Rara es la semana que la Región no siente el eco del constante movimiento de las activas fallas que la atraviesan. No es necesario retroceder demasiado en el tiempo para constatar que la actividad sísmica de la Región está viva. El pasado sábado, un temblor de intensidad III (equivale a una magnitud 2,9 en la escala Richter) se dejó sentir en Lorca. Unas horas antes, otro sismo de intensidad II agitaba las aguas de Cabo de Palos. Y así, todas las semanas. Sin descanso. Desde que geólogos y geógrafos investigan y documentan los terremotos que remueven los cimientos de la Región, han quedado registrados al menos 125 seísmos «principales», es decir, de intensidad (mide los daños y efectos de un terremoto) superior a VII (previo a la escala Ritcher, sólo consta la intensidad). Los geólogos y geógrafos de la Región no pierden además de vista un dato que, sin llegar a la alarma, mantiene expectantes a los expertos y técnicos responsables de Protección Civil: los terremotos registrados en el último siglo nunca han alcanzado magnitudes superiores a cinco grados en la escala Richter; sin embargo, la sismicidad histórica indica que en los últimos 500 años se han documentado al menos diez sismos de intensidad mayor o igual a VIII, y que causaron graves daños humanos y materiales. «Eso no significa que ’toque’ un terremoto fuerte pronto. No es una ciencia exacta, ni un cálculo de probabilidades, pero sí parece claro que el riesgo sísmico es elevado, el más alto de España junto con Granada y Almería», aclara Ramón Aragón, jefe de la Oficina en Murcia del Instituto Geológico.
Apenas una semana antes de que el peor terremoto en la historia moderna de Japón, con una magnitud de 9 grados, desencadenera el devastador tsunami que se ha cobrado miles de vidas, el Colegio Oficial de Geólogos presentaba un estudio que colocaba de nuevo a Murcia en el epicentro del riesgo sísmico. Según este informe, España registra un gran terremoto destructivo cada 70 años, y el último se produjo en 1884. El mapa de riesgo destacaba con letras grandes, de nuevo, a Andalucía y Murcia.
La evidente peligrosidad sísmica de la Región la provocan las placas tectónicas que se localizan bajo la tierra, en continuo movimiento; cuando colisionan dos placas se origina una falla, que libera gran cantidad de energía, produciendo un terremoto. Precisamente, los municipios ubicados al sur de la falla de Alhama de Murcia, la más activa de toda la península, se encuentran en lo que los geólogos denominan el corredor de desgarre de España. En el mapa de peligrosidad sísmica de la Región, la línea de mayor riesgo es la que une la ciudad de Murcia con Lorca, casi paralela a la autovía de Andalucía, ya que bajo ese corredor pueden encontrarse varias fallas. Los informes sobre peligrosidad sísmica realizados por el Instituto Geominero de Murcia destacan seis grandes epicentros en la Comunidad: la falla de Alhama de Murcia, la de la Vega Alta del Río Segura, la de la Sierra de La Puerta, la de Jumilla y la de Murcia-Cartagena. Otras zonas de menor relevancia por su peligrosidad son el oeste de Caravaca (en la falla de la rambla de Tarragoya y el río Quípar), la zona de Cieza y el Diapiro de la Rosa y todas las poblaciones del litoral.
Consciente de la amenaza, Protección Civil ha elaborado un Plan Especial ante el Riesgo Sísmico en la Región de Murcia (Sismimur), un completo operativo que estima los posibles daños según la magnitud, define la estructura que se debería poner en marcha en caso de una emergencia, concreta cómo transmitir la información a la población y detalla el plan para evaluar las consecuencias, prestar auxilio a la población y minimizar los efectos del siniestro.
El plan, aprobado en 2006, realiza además un completo estudio de las zonas de la Región con más peligrosidad sísmica, que son la Vega del Segura, el Guadalentín, la Manga y las llanuras de la rambla del Albujón. El inventario repasa también las áreas más vulnerables por el tipo de edificación, y concluye que el desarrollo urbanístico del litoral, más reciente, garantiza que sus edificaciones son en general menos sensibles a los movimientos sísmicos. Las edificaciones más vulnerables se localizan en los cascos antiguos de las comarcas del Noroeste, Lorca y el Altiplano, precisamente las áreas donde se han localizado los últimos terremotos graves que ha padecido la Región: el de Mula, en 1999; el de Bullas y las pedanías altas de Lorca, en 2002, y el de Zarzilla de Ramos, en 2005. En los tres casos, los seísmos apenas rozaron los cinco grados de magnitud, que está considerada una intensidad media, y los daños que ocasiona pueden ser considerables.
Pero, ¿es posible que la Región registre un terremoto de magnitud superior a 8, como el ocurrido en Japón? «Categóricamente, no. El suroeste ofrece riesgo sísmico, pero amortiguado en el Norte de África. Un seísmo de 7 grados es posible, pero superior, a priori, no resulta creíble», aventura el director del Servicio Regional del Instituto Geográfico Nacional, José Ibargüen. El último terremoto de gran intensidad se produjo el 25 de diciembre de 1884 en Arenas del Rey (Granada), con una magnitud de entre 6,5 y 6,7 grados en la escala Richter. En aquella ocasión murieron 900 personas, 2.000 resultaron heridas y se destruyeron más de un millar de casas. Antes, el 21 de marzo de 1829, se registró el de Torrevieja, de 6,6 en la escala de Richter, y que causó 389 muertos y 209 heridos
Las consecuencias de un terremoto de igual magnitud serían hoy menores, sobre todo porque el parque de viviendas está sujeto, de forma obligatoria, a las normas de sismo resistencia que marca la ley. Aun así, el plan Sismimur realiza una proyección de los daños humanos y materiales que podría provocar un terremoto en la Región en diversos escenarios. En un seísmo de grado de daño uno (se establece teniendo en cuenta varias variables, como intensidad, magnitud, tipo de edificación, densidad de población...) fallecería una de cada 100.000 personas, y resultaría herida grave una de cada 25.000. Con grado de daño tres, la cifra de muertos se eleva hasta una de cada mil personas, y si el nivel se dispara hasta cinco, una de cada cinco podría morir.
La ciencia y la alta tecnología aplicada a los sensores GPS no permiten anticipar, ni de forma aproximada, cuándo se producirá el próximo terremoto. «Todavía no disponemos de instrumentos para saber con precisión cuando se va a originar un terremoto, por eso se recurre a la estadística histórica», asegura el presidente del Colegio de Geólogos.
Las series históricas destacan que durante el pasado siglo y, particularmente en la segunda mitad, la sismicidad en la Región fue especialmente baja, lo que permite aventurar que en los próximos años se incrementará el riesgo de terremotos. Los estudios del Instituto Geológico también destacan que desde 1993 se ha constatado un incremento claro de la sismicidad en el sureste, especialmente entre 1999 y 2005. Aragón concluye: «El riesgo existe, conocemos el dónde y el porqué, pero no el cuándo».
Fuente: Diario La Verdad 20/3/2011

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pacozamora

gravatar.comAutor: joven24

no se si os abreis dado cuenta, pero los sismos van en escala de 3 años,1996 4.5 1999 4.8 -- 2002 4.6 -- 2005 4.6 2008 -- 3.7 asique siguiendo con su linea, este es el año 2011.... esperemos no ocurra ningun desastre.

Fecha: 29/03/2011 22:51.


gravatar.comAutor: alejandro

exactamente a dia 11 de mayo un terremoto eres un crack chaval

Fecha: 11/05/2011 17:37.


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